La resistencia de la Comunidad de Baqueachi al despojo logra frutos

Durante la misa en recuerdo de Ernesto Rábago, defensor de los derechos y territorios de Baqueachi.

El Ejido BAQUÉACHI situado en el municipio de Carichí, del estado de Chihuahua, fue dotado por resolución presidencial pronunciada el primero de marzo de 1928, con una superficie de 44,784 hectáreas, para beneficiar a los integrantes de la tribu tarahumara del pueblo de BAQUÉACHI.

El razonamiento que motivó la expedición del mandato presidencial fue -esencialmente- “…que esta Tribu era una de las pocas en el Norte de la República que conservaban todas sus costumbres ancestrales y había poseído desde tiempo inmemorial las tierras de que se trataba, por lo que, en rigor, deberían restituírseles, pero como carecían de títulos primordiales expedidos por la Corona Española, era necesario dotarlo”.

Después de la ejecución de la Resolución Presidencial, la comunidad indígena ha estado padeciendo la invasión de su territorio: por una parte, una serie de mestizos que se fueron avecindando e invadieron unas 25 mil hectáreas y por otra, los ganaderos del vecino municipio de Nonoava que invadieron otras siete.

La primera invasión trató de legalizarse y en el mes de enero del 2006, treinta y dos personas que no forman parte de la comunidad indígena, asesorados por la Procuraduría Agraria, demandaron al Ejido BAQUÉACHI, ante el Tribunal Unitario Agrario, reclamando su reconocimiento como ejidatarios. El Ejido contestó las demandas, ofreció sus pruebas y opuso reconvención (contrademanda) de acuerdo a la ley. Luego que se llevó a cabo el procedimiento de los 32 juicios en todas sus etapas, el Tribunal Unitario Agrario dictó las sentencias correspondientes, determinando que las personas que demandaron al Ejido NO habían demostrado cubrir los requisitos establecidos en la Ley Agraria para ser reconocidos como ejidatarios y, en cambio, el ejido SÍ había aportado las pruebas suficientes para fundar sus pretensiones contenidas en la contrademanda, por lo que condenó a los demandantes a desocupar las tierras de uso común propiedad del ejido y que indebidamente estaban usufructuando.

Aunque la comunidad ganó los 32 juicios, 28 de ellos fueron impugnados. Sin embargo, a 15 se les concedió el amparo y protección de la justicia federal; en 13 juicios los tribunales federales negaron el amparo. De éstos y de los cuatro que no impugnaron las sentencias quedaron 17 sentencias firmes, en doce casos los invasores desocuparon voluntariamente el territorio. El 25 de noviembre del 2010, se llevó a cabo -por parte del Tribunal Unitario Agrario y con apoyo de la fuerza pública- la ejecución de tres sentencias, en las que se involucran aproximadamente 5,000 hectáreas que fueron entregadas, a sus legítimos propietarios.

Ninguno de los 15 ganaderos a los que se les concedió el amparo, presentó documentos con los que pudieran acreditar legalmente su presencia en terrenos del ejido. Esta omisión motivó que el Tribunal Unitario Agrario decretará la caducidad de la instancia, dejando los derechos a salvo del ejido BAQUÉACHI, para que éste los ejercitara en la vía y forma que mejor conviniera a sus intereses. Fue así como el 14 de diciembre del 2010, se presentó, ante el Tribunal Unitario Agrario del Distrito 5, con residencia en esta ciudad de Chihuahua, 15 demandas en las que se reclama entre otras prestaciones, la restitución del Territorio, propiedad del ejido Baquéachi, que indebidamente y sinjusto título están detentando los ganaderos del municipio de Carichí.

Mientras esperábamos que se dictará la sentencia el señor JESUS MARIA SANDOVAL ESPINO volvió a invadir las tierras que por mandato judicial había recuperado el ejido. Esto motivo que los representantes del Ejido presentaran denuncia por despojo en contra del señor JESUS MARIA SANDOVAL ESPINO, la cual se tramitó y resolvió en el juzgado de garantías con residencia en la ciudad de Cuauhtémoc; este juzgado dictó la sentencia respectiva el 18 de marzo último y condenó al señor JESUS MARIA SANDOVAL ESPINO a indemnizar al Ejido BAQUÉACHI por los daños que causó con su ganado en el territorio denominado MESA DEL DIVISADERO, propiedad del ejido BAQUEACHI.

El pasado 15 de mayo, se notificó al Ejido la sentencia del juicio 1026/2010, uno de los 15 juicios antes mencionados. En este juicio están involucrados dos demandados, señores JESUS MARIA SANDOVAL ESPINO y JUAN MANUEL ROMERO MIRANDA. En la sentencia el Tribunal los condena a entregar al ejido todos los terrenos que estén ocupando dentro del ejido BAQUÉACHI y se les concede un plazo de 10 días para que lo hagan voluntariamente o de lo contrario se aplicará la fuerza pública para desalojarlos.

Aún faltan 14 sentencias por entregar; pero para el Ejido BAQUEACHI son de gran importancia y trascendencia los resultados obtenidos hasta ahora en la defensa de su territorio, pues contra lo que muchos esperaban, el Ejido ha demostrado que estando integrado exclusivamente por indígenas, es posible tener acceso a la JUSTICIA, cuando se actúa rectamente y con apego estricto a la Ley.

Matetera ba

Comunidad Indígena de Baqueachi, Carichi, Chihuahua

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