Don Sergio, obispo de la Iglesia de los pobres.

logo25aniosEl jueves 9 de enero se realizó en la Casa de la Solidaridad don Sergio Méndez Arceo un “Foro para fortalecer nuestra esperanza”. El evento recordó a Don Sergio a 25 años de su Pascua de Resurreccíon y contó con la presencia de Miguel Álvarez Gándara de Serapaz-México y de Dalia Ruíz Ávila del Sicsal-México. De ésta última reproducimos el texto que compartió durante el foro.

Don Sergio, obispo de la Iglesia de los pobres.

Por Dalia Ruíz Ávila
Febrero de 2017

En el 2015 la iglesia católica celebró el 50 aniversario de la culminación del Concilio Vaticano II, acontecimiento que marcó un hito en la historia de la fe cristiana.

En el epílogo de esa reunión internacional, un conjunto de obispos procedentes de diferentes países del mundo, inspirado por lo dicho y sobre lo que se había deliberado y argumentado se reunió en las catacumbas de Domitila para firmar el documento que actualmente se conoce como El pacto de las catacumbas (16 de noviembre de 1965), un discurso religioso, que ha sido considerado uno de los antecedentes de la teología de la liberación que surgió en América latina en 1969, que con la mira puesta en el futuro, se centra en la misión de los pobres en la iglesia, orientada por una nueva actitud pastoral.

Este Pacto [1] fue el legado subversivo del Concilio Vaticano II, con él los obispos se comprometieron a caminar con los pobres, aquellos en los que se encarna y realiza la Misión del Evangelio; y al signarlo unos después de una eucaristía en la catacumba [2] de Domitila [3] y otros posteriormente, ratificaron su voluntad de vivir de manera sencilla, renunciaron no sólo a los símbolos de poder, sino al poder en general para retomar la lucha por la economía, contra la marginalidad y la opresión.

Iniciativas cristianas de los últimos 50 años llevadas a cabo en el seno de la iglesia católica han respondido al espíritu del Pacto, es decir, éste sigue vigente y es digno de conocerse y difundirse como una alternativa para reunir más obispos al lado de los pobres. La prensa internacional y las redes sociales registraron que el 21 de marzo de 2013, “una semana después de ser designado Papa, Francisco recibió al Premio Nobel de la Paz el argentino Adolfo Pérez Esquivel, quien le entregó una copia del Pacto de las Catacumbas por encargo del teólogo de la liberación Don Pedro Casaldaliga”, quien le mandaba el siguiente mensaje “trate de escuchar, reflexionar y de llegar a un acuerdo, una reconciliación con los teólogos latinoamericanos”. Según lo que declaró el emisario, no parecía que Francisco conociera el citado documento. Leyó la lista de quienes se adhirieron a este discurso: Hélder Cámara, Antonio Fragoso, Luigui Betazzi, Manuel Larraín, Leonidas Proaño, Vicente Faustino Zape, Sergio Méndez Arceo [4] y exclamó “¡Uy, quiénes están aquí!”.

A 25 años de su fallecimiento Don Sergio Méndez Arceo, el patriarca de la solidaridad, nos sigue dando materia para dialogar y es nuestra obligación hacerlo porque su obra trasciende y va más allá del tiempo de su ausencia física y como en el poema célebre de Don Pedro Casaldaliga se anuncia, Sergio de América, “no te dejaremos descansar” al celebrar su vida reconocemos que su espíritu de compromiso y de trabajo con y por los pobres, de denuncia ante la injustica y de visión de las posibilidades de los sujetos como creadores de su propia historia, se quedó con nosotros para siempre, inspirándonos en la superación del sufrimiento.

Para esta ocasión y con la mira puesta en la pregunta ¿qué haría Don Sergio en este momento de Latinoamérica, del México de abajo y por ende de su querido estado de Morelos? En primer lugar se ha recuperado el texto del “Pacto de las catacumbas” y se ha tratado de ver la vida y algunas de las acciones de este apóstol a la luz del contenido de cada uno de los 13 puntos que constituyen el citado documento; en segundo lugar, se plantean términos genéricos para nombrar algunos de los hatos de problemas que oprimen, subordinan y deprecian la vida de los pobres con la finalidad de recuperar rastros del pensamiento de este pastor, que nutran el trabajo cotidiano en términos de solidaridad, dignidad y búsqueda de justicia y paz.

 Don Sergio, una vida congruente con el Pacto de las catacumbas de Domitila.

El memorial de la vida de Don Sergio es una oportunidad para recuperar la vigencia del Pacto que él firmó y cumplió a través de su palabra y ejemplo de vida, optando por el acompañamiento a los pobres/marginados como referentes esenciales del magisterio de la iglesia. Revisando cada uno de los 13 puntos de esta alianza es posible evidenciar que este pastor se guío por el espíritu del Concilio Vaticano II.

En el Pacto de las catacumbas de Domitila se afirma:

1) “Procuraremos vivir según el modo ordinario de nuestra población, en lo que concierne a casa, alimentación, medios de locomoción y a todo lo que de ahí se sigue”.

Don Sergio no tuvo casa propia, vivó en el anexo de la catedral mientras fue obispo, después en el pueblo de Ocotepec en una casa de las monjas, cuando viajaba a la Ciudad de México, unas veces se quedaba en la casa de alguna congregación religiosa, otras en la casa de la solidaridad o con sus familiares, unas primas con las que solía compartir, la última noche de su vida física la pasó ahí. Comía lo que en su morada preparaban las monjas, también lo que le llevaban de regalo o se compartía en las reuniones de trabajo y festivales de solidaridad. Su carro era un modelo atrasado, su vestuario sencillo.

2) “Renunciamos para siempre a la apariencia y a la realidad de la riqueza, especialmente en el vestir (tejidos ricos, colores llamativos, insignias de 4 material precioso). Esos signos deben ser ciertamente evangélicos: ni oro ni plata”.

Don Sergio tenía por báculo un palo similar a los que llevan los pastores en el campo, de él colgaba un calabazo “chu’” en lengua maya, su sotana y hábitos carecían de encajes, casi siempre llevaba únicamente un solideo, en los casos que lo requerían portaba una mitra sencilla, no ostentaba anillo, ni cruces de oro.

3) “No poseeremos inmuebles ni muebles, ni cuenta bancaria, etc. a nuestro nombre; y si fuera necesario tenerlos, pondremos todo a nombre de la diócesis, o de las obras sociales caritativas”.

Don Sergio, no poseía muebles y los inmuebles que le donaron los puso para el desarrollo de obras sociales, por ejemplo, la Casa de la Solidaridad en la Ciudad de México.

4) “Siempre que sea posible confiaremos la gestión financiera y material de nuestra diócesis a una comisión de laicos competentes y conscientes de su papel apostólico, en la perspectiva de ser menos administradores que pastores y apóstoles”. Don Sergio se centró en su obra pastoral y evangélica, confirió a los laicos tareas relacionadas con la administración y gestión de recursos.

5) “Rechazamos ser llamados, oralmente o por escrito, con nombres y títulos que signifiquen grandeza y poder (Eminencia, Excelencia, Monseñor…). Preferimos ser llamados con el nombre evangélico de Padre”.

A Don Sergio, la gente lo llamaba “padrecito”, “Don Sergio” y pocos conservaron el “Monseñor”.

6) “En nuestro comportamiento y en nuestras relaciones sociales evitaremos todo aquello que pueda parecer concesión de privilegios, prioridades o cualquier preferencia a los ricos y a los poderosos (ej: banquetes ofrecidos o aceptados, clases en los servicios religiosos)”.

Don Sergio sabía dialogar con todos los sectores sociales; pobres y ricos, guerrilleros, presidentes, presos políticos, madres de desaparecidos, líderes sindicales, escritores, periodistas, comunidades de base, curas, monjas y sus pares, sin privilegiar.

7) “Del mismo modo, evitaremos incentivar o lisonjear la vanidad de quien sea, con vistas a recompensar o a solicitar dádivas, o por cualquier otra razón. Invitaremos a nuestros fieles a considerar sus dádivas como una participación normal en el culto, en el apostolado y en la acción social”.

Don Sergio procuraba visitar las comunidades de refugiados y migrantes que se organizaban en torno al movimiento Sanctuary (‘refugio’) en Estados Unidos, principalmente en el estado de California. Realizó continuas campañas y acciones para denunciar las atrocidades de los regímenes militares del Plan Cóndor para el Cono Sur, financiado por la CIA.

8) “Daremos todo lo que sea necesario de nuestro tiempo, reflexión, corazón, medios, etc. al servicio apostólico y pastoral de las personas y grupos trabajadores y económicamente débiles y subdesarrollados, sin que eso perjudique a otras personas y grupos de la diócesis. Apoyaremos a los laicos, religiosos, diáconos o sacerdotes que el Señor llama a evangelizar a los pobres y los trabajadores compartiendo la vida y el trabajo”.

El patriarca de la solidaridad de manera sistemática reflexionaba, deliberaba y argumentaba sobre los problemas políticos y socio-económicos, prioritariamente; impulsaba y promovía la búsqueda de información que le permitiera verter sus opiniones de manera precisa y concisa en sus homilías e incluso cuando ignoraba algo, tenía la humildad de reconocer sus limitaciones.

9) “Conscientes de las exigencias de la justicia y de la caridad, y de sus relaciones mutuas, procuraremos transformar las obras de “beneficencia” en obras sociales basadas en la caridad y en la justicia, que tengan en cuenta a todos y a todas, como un humilde servicio a los organismos públicos competentes”.

Fundó la Casa de la solidaridad que ahora se llama Casa de la Solidaridad Sergio Méndez Arceo y se encuentra en la antigua Escuela de Trabajo Social Vasco de Quiroga en la ciudad de México; el Centro de Encuentros y Diálogos en Cuernavaca y el Secretariado Internacional Cristiano por América Latina, entre otros.

10) “Haremos todo lo posible para que los responsables de nuestro gobierno y de nuestros servicios públicos decidan y pongan en práctica las leyes, las estructuras y las instituciones sociales necesarias a la justicia, a la igualdad y al desarrollo armónico y total de todo el hombre en todos los hombres, y, así, al advenimiento de otro orden social, nuevo, digno de los hijos del hombre y de los hijos de Dios”.

Méndez Arceo fue impulsor y activo ideólogo de la teología de la liberación y del llamado progresismo católico. Se convirtió en esta etapa en un inspirador del Movimiento Sindical Radical que surgía en México en los años setenta. El conocido como “Obispo Rojo” siempre fue polémico por sus ideales sociales y su simpatía hacia las corrientes renovadoras en el seno de la Iglesia católica, así como por su pertenencia a movimientos como cristianos por el socialismo. Tras las varias masacres que en la década de los 70 el Gobierno mexicano llevó a cabo en este país, en una medida drástica claramente en contra de las atrocidades gubernamentales, el obispo Sergio Méndez Arceo promulgó una excomunión, en otros términos, la expulsión de la Iglesia católica para todo aquel católico que torturara a cualquier persona.

11) “Porque la colegialidad de los obispos encuentra su más plena realización evangélica en el servicio en común a las mayorías en estado de miseria física cultural y moral -dos tercios de la humanidad- nos comprometemos a: -participar, conforme a nuestros medios, en las inversiones urgentes de los episcopados de las naciones pobres; -pedir juntos a nivel de los organismos internacionales, dando siempre testimonio del evangelio como lo hizo el Papa Pablo VI en las Naciones Unidas, la adopción de estructuras económicas y culturales que no fabriquen más naciones pobres en un mundo cada vez más rico, sino que permitan a las mayorías pobres salir de su miseria”.

Don Sergio denunció en su momento las invasiones de Estados Unidos a Vietnam, a países centroamericanos y a la isla de Cuba. Durante los años setenta condenó los violentos regímenes militares en Latinoamérica e impulsó el movimiento “Va por Cuba”, que promovía la solidaridad con este pueblo que ejercía resistencia frente al bloqueo (instaurado en octubre de 1960 por el presidente John F. Kennedy), que mediante sobornos y amenazas impedía a los países satélites de Estados Unidos, tener relación comercial con esta nación. Desde 1979 apoyó a la Revolución sandinista (en Nicaragua), participaba en jornadas de reflexión y análisis, en actos religiosos y acciones solidarias para animar a los cristianos a pronunciarse por la injusticia que se cernía sobre el país de los sacerdotes revolucionarios Ernesto y Fernando Cardenal. Creó el comité “Manos fuera de Nicaragua” para apoyar la resistencia del pueblo nicaragüense contra los ataques de la contrarrevolución financiada por el gobierno de Estados Unidos desde Honduras. Fue el fundador de un amplio movimiento de solidaridad con el pueblo de El Salvador; también organizó un Comité de ayuda para los refugiados guatemaltecos.

12) “Nos comprometemos a compartir nuestra vida, en caridad pastoral, con nuestros hermanos en Cristo, sacerdotes, religiosos y laicos, para que nuestro ministerio constituya un verdadero servicio; así: -nos esforzaremos para “revisar nuestra vida” con ellos; -buscaremos colaboradores que sean más animadores según el Espíritu que jefes según el mundo; -procuraremos hacernos lo más humanamente presentes y ser acogedores;-nos mostraremos abiertos a todos, sea cual sea su religión”.

Don Sergio, impulsó la formación de Comunidades de base y promovió el ecumenismo. En 1972, participó activamente en el Congreso de los Cristianos por el Socialismo. Siendo miembro del CIDOC (Centro Intercultural de Documentación), fue promotor de la discusión de textos sobre ideologías socialistas, principalmente marxistas, el cambio social, el fenómeno religioso y su influencia en la evolución social de Latinoamérica. Recuérdese que el beato Pablo VI (1897-1978), prohibió a los religiosos asistir a los cursos de formación del CIDOC.

13) “Cuando volvamos a nuestras diócesis, daremos a conocer a nuestros diocesanos nuestra resolución, rogándoles nos ayuden con su comprensión, su colaboración y sus oraciones” [5]

Don Sergio, siempre mantuvo una estrecha comunicación con sus fieles, sobre todo en sus homilías dominicales, con las cuales trataba de informar y motivar a la reflexión desde una óptica cristiana, él solía rememorar los acontecimientos de la semana, leer fragmentos de noticias nacionales e internacionales difundidas en los periódicos u otro Medio de Comunicación Masiva, precisar su punto de vista, dar su opinión e incluso dejar interrogantes abiertas.

Problemas emergentes en América latina y el halo inspirador mendezarceista.

En la segunda década del siglo XXI no es mentira afirmar que vivimos en un territorio latinoamericano y mexicano marcado (entre otros), por conflictos ambientales fundados en la explotación y expropiación de recursos naturales; diversas formas de discriminación y exclusión social, de género, étnicos, socioeconómicos y culturales; economías deterioradas y polarizadas en extremo, importación de básicos, Inflación desmesurada, desempleo; flujos migratorios; violencia social e intrafamiliar; proliferación del narcotráfico y sus consecuencias; desapariciones forzadas y secuestros; muerte de estudiantes, periodistas, religiosos y como corolario gobernantes con la mirada puesta únicamente en su enriquecimiento ilícito y en el engrandecimiento de su poder.

Don Sergio ¿cómo procederías ante estos conflictos? ¿Qué les dirías a los padres/madres de Ayotzinapa, a los migrantes con su gama de problemas, a los indígenas del EZLN que están buscando alternativas y poniendo el ejemplo de la resistencia, a los campesinos de Atenco, a los familiares de los trabajadores mineros; a los gobernantes ineptos; al pueblo nicaragüense; a los venezolanos; a los colombianos que a más de 50 años de guerras internas siguen inmersos en ese marasmo?

Revisar brevemente tu vida a la luz del Pacto de las catacumbas de Domitila es sentir que nos convocas a:

– Ejercer la participación, la solidaridad y la denuncia con fundamento en la resistencia y la organización.

– Insistir que se requiere la presencia de la sociedad civil en la calle y en la construcción de espacios de trabajo compartido para enfrentar las diferentes causas y formas de agresiones a los seres humanos y a la naturaleza.

– Abogar para insertar cláusulas relativas a la discriminación bajo múltiples causales en las constituciones de cada país, exigiendo para las mujeres y los indígenas más derechos, un trato igualitario y justicia social.

– Promover el análisis crítico frente a los MCM, las estructuras y las ideologías que desvirtúan la realidad y atentan contra la verdad.

– Generar grupos de trabajo incluyente en los que prevalezca el autorreconocimiento (del yo/nosotros), frente al otro.

– Repensar las formas que actualmente han de adoptar los pactos, las alianzas y los procesos de negociación política.

– Desplegar acciones que se fundamenten en la humildad, la ternura, el perdón y la capacidad de descubrir e innovar en diferentes áreas, que conlleven a la instauración de un mundo justo.

– Rescatar la memoria, el testimonio de quienes vivieron lo que proclamaron.

– Mantener la esperanza en la transformación liberadora de la historia humana.

Gracias Sergio de América, sentimos que ahí estás presente con tu aporte intelectual y tu apoyo moral; gracias a todos y todas, hombres y mujeres de buena voluntad por estar en las trincheras, en los albergues, en las escuelas, en los hospitales, en el campo, en las fábricas, en sus hogares, por animar nuestra voz en este espacio de la solidaridad y por tocar con nosotros los tambores de la paz que requerimos para celebrar la vida de Don Sergio Méndez Arceo con justicia y dignidad.

____________

Notas:

1 Del latín pactum es un acuerdo, alianza, trato o compromiso, las personas involucradas aceptan respetar aquello que estipulan. El Pacto establece la fidelidad hacia los términos acordados o declarados y obliga al cumplimiento de las pautas establecidas.

2 Galerías subterráneas, donde los primeros cristianos enterraban a sus muertos y realizaban las ceremonias del culto. En sus paredes se disponían dibujos evangélicos y alegóricos.

3 Flavia Domitila, dama noble que fue condenada a muerte en el año 95 por el delito de ateísmo; era la dueña del terreno en el que se construyó su catacumba, lugar de enterramiento, considerado uno de los más largos (15 kilómetros).

4 Es probable que por las condiciones en las que se realizó el Pacto, variaran los nombres de los obispos en las versiones que actualmente circulan de ese documento; por ejemplo, en una edición del Divino Verbo, no se encuentra referencia a Don Sergio (no aparece ningún obispo mexicano) y en las declaraciones de Pérez Esquivel se omite a Don Samuel Ruiz García. Recuérdese que no todos firmaron después de la eucaristía y que la comunicación hace 50 años se limitaba a la correspondencia vía aérea, a la entrega a través de emisarios, a notificaciones telegráficas o por indicaciones telefónicas.

5 “Que Dios nos ayude a ser fieles” (Final del documento)

6 Para saber más sobre el pacto leer El Pacto de las Catacumbas editado por Xabier Picaza y José Antunes da Silva (Nota de la redacción).

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